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| Normalidad y anormalidad El concepto de sexualidad y su ubicación dentro del esquema de la salud y la calidad de vida humanas ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Por ello, algunas realidades se encuentran todavía en discusión en ese campo. Muchos expertos no creen poder establecer un límite estricto entre la normalidad y la anormalidad sexual, siendo la realidad particular en cada individuo un sistema absolutamente diferente a los demás. Algunos proponen el criterio de la buena adaptación social como el único que define la situación. No obstante, existen algunas definiciones de la ciencia acerca de los comportamientos sexuales considerados normales y aquellos cercanos a la patología. Pero, ¿a qué llamamos perversiones sexuales? Son actitudes sexuales que se caracterizan por intensas fantasías no convencionales, ya que involucran a objetos o seres no humanos, a personas que no podrían constituir una pareja sexual (como los niños), sentimientos humillantes o dolorosos, etc. Estas fantasías se dan en forma repetida, llevando a la concreción de actos que las involucren, y provocando un malestar personal y social, que puede afectar la vida laboral o de relación. Uno de los criterios a considerar es que la falta de una de estas fantasías impida al individuo excitarse, imposibilitándolo de mantener relaciones sexuales convencionales o de llegar al orgasmo. Es común que sin ese estímulo, estas personas no logren la excitación ni el orgasmo. Es necesario diferenciar estos casos de las denominadas "parafilias" que, diferentes al modelo de la sexualidad heterosexual, monogámica y reproductiva, no constituyen desviaciones ni patologías. Son diferentes modalidades sexuales alternativas, perfectamente adaptadas a la vida social y de relación. En esta categoría entran, por ejemplo, la homosexualidad masculina y el lesbianismo. Hay que distinguir también entre los casos de perversión y aquellas personas que incorporan a sus prácticas sexuales habituales cierta cuota de fantasías (como los fetiches sexuales o el exhibicionismo), sin por ello depender exclusivamente de estas fantasías para poder gozar del sexo. |
Hermafroditismo: ¿cómo saber si es verdadero o sólo apariencia exterior?. Abuso sexual infantil: el abusador amenaza sobre el mantenimiento del "secreto". Psicólogo: ¿por qué no?: las trabas para hacer una consulta psicológica.
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