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Transplante vs. cirugía correctiva
En ciertos casos en que el corazón sufre patologías que no pueden ser revertidas, la única esperanza es el transplante. En los niños, esta medida extrema está indicada sólo en aquellos casos en que una enfermedad irreversible afecta a la pieza central y motor del aparato circulatorio. La gran mayoría de estas situaciones derivan de enfermedades adquiridas. Las más frecuentes son virosis y otro tipo de enfermedades que lesionan el músculo cardiaco, no habiendo posibilidades de recuperación. En cambio, son pocos los casos en que un transplante es indicado por males congénitos. En efecto, las cardiopatías congénitas tienen en la actualidad la posibilidad de cirugías correctoras o paliativas. Estos pequeños pacientes, que han nacido con corazones malformados durante el desarrollo fetal, reciben una muy buena terapéutica quirúrgica que les permite un adecuado crecimiento y desarrollo. Sólo si a los 8 o 9 años sus músculos cardiacos llegan a una situación de irreversible mal funcionamiento, serán candidatos a transplantes. El transplante cardiaco requiere profesionales bien entrenados en cirugía cardiovascular. Es necesario además contar con una organización muy bien montada, que incluye la detección del posible donante, la observación de los aspectos legales, y las óptimas condiciones de traslado del órgano en tiempo y forma. Esto es muy importante, ya que mientras en un quirófano se realiza la ablación del corazón del donante, en otro se debe preparar al paciente receptor. La celeridad y coordinación de las acciones es crucial, ya que el éxito de todo transplante descansa en la organización del operativo. Un corazón extraído del donante sólo puede conservarse sin irrigación durante un máximo de cuatro horas. Para ser compatibles, el dador debe ser del mismo grupo sanguíneo y factor que el receptor, y otras determinaciones de histocompatibilidad. También deben tenerse en cuenta edad, peso y talla. En general, el transplante cardiaco pediátrico acepta corazones de edades y tallas muy superiores, ya que los niños receptores tienen un corazón dilatado, que ha agrandado la cavidad torácica. Una vez injertado, el músculo del corazón sigue el desarrollo y se adapta al crecimiento del cuerpo receptor. Colaboró en este artículo: Dr. Horacio Vogelfang |
Homoinjertos de válvulas coronarias : crear y preservar prótesis para cirugías de corazón. Donación de órganos : crece en el mundo la predisposición a donar. Robots cirujanos : presentan mayor precisión y procedimientos menos invasivos.
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